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“Me siento bien por la manera en que terminé mi carrera profesional”

Sábado, 19 de Enero de 2019 / Publicado en La entrevista de la semana
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En "La entrevista de la semana", una charla con Matías Lescano, Su nueva vida en España a los 39 años, los motivos, el final en San Martín y más.

-Contame un poco cómo es este presente de vida y día a día allá en España...
-Es un poco diferente a lo que uno estaba acostumbrado, con una rutina de entrenarse doble turno, jugar, viajar, estar mucho tiempo fuera de casa... Ahora cambió todo, tengo mucho más tiempo libre que estoy usando mucho. Me metí en un club a entrenar categorías inferiores. Estoy viendo cosas por Internet para trabajar con chicos, porque nunca lo he hecho y hace mucho que dejé de ser un niño, así que el recuerdo más cercano que tengo de cómo entrenar es como profesional y mayor. Estoy intentando agarrar cosas que no tenía, como el hecho de enseñarle a jugar a un chico de 10 años. Me estoy metiendo de a poco en ese tema. También estoy haciendo cosas que había perdido por la rutina que tiene el jugador, como dedicarle tiempo a mi hijo, llevarlo al colegio, ir a buscarlo, ir al parque, andar en bici. Cosas que antes no podía disfrutar y ahora sí.

-¿Y el jugador ya no está más en vos?
-Estoy jugando en un equipo de EBA, pero es totalmente diferente. Acá es 100% amateur. Me buscaron cuando llegué a Zaragoza y me metí por el hecho de no cortar tan abruptamente el pasar de jugar casi todos los días a no hacer nada. Acá nos entrenamos lunes, miércoles y viernes y después jugamos. Es diferente. Hablando con un ex compañero de acá con el que somos amigos le contaba lo que me había pasado, que es el hecho de no extrañar nada del día a día, de competir, de viajar. No sé si cumplí un ciclo, pero es la verdad. Tenía la duda a la hora de cuando empezara la Liga Nacional, para ver si lo iba a extrañar. Pero no me pasó nada.

-Entonces tenés asumido que estás retirado, ¿no?
-Sí, yo creo que sí, al menos en cuanto a lo profesional. Cuando me vine acá con mi familia a Zaragoza, de donde es mi mujer y donde teníamos casa, fue pensado más en nuestro hijo, porque creíamos que por calidad de vida era lo mejor estar acá, para su crianza. Cuando nos vinimos estaba la oportunidad de volverme a jugar a Argentina si salía algo interesante en diciembre, sobre todo después del Súper 20. Pero una vez que vine acá dije "ya está". No quería separarme de mi familia, porque era estirar algo por poco tiempo más. Uno no se cansa de jugar al básquet, sino de lo que rodea el hecho de jugar, como es el entrenarse todos los días, viajar, estar mucho tiempo afuera de casa... Yo le dije a mi agente que si salía algo, hablábamos. Pero no volví a hablar con él desde julio. Y ya he dado vuelta la página, es imposible que vuelva a jugar profesionalmente.

-Está claro que fue una decisión familiar y de estilo de vida por sobre lo deportivo, ¿no? Porque podrías seguir jugando un tiempo más.
-Seguro. Si ves lo que fue la temporada pasada, creo que fui el único de San Martín que jugó todos los partidos, y no era que jugaba 5 ó 10 minutos, sino casi 25 minutos de promedio. Terminé bien físicamente y con un rol importante dentro del equipo. Salimos campeones del Súper 20, llegamos a la final de la Liga... Podría haber seguido jugando, pero bueno... ¿Cuánto más era, dos años? Eso implicaba mudarme con mi familia, cambiar a mi hijo de colegio sabiendo que al año tenía que cambiar de vuelta probablemente. No valía la pena toda esa movida, sino que era hora de sentar cabeza y plantar raíces pensando a futuro. Fue todo más familiar que como me sentía para jugar. Podría haber jugado uno o dos años más a buen nivel o rindiendo en un equipo. Pero viendo cómo se fue dando todo, lo bien que se siente mi hijo, entiendo que hemos tomado la decisión correcta.

-¿Básquet sí o no para tu hijo?
-Nada, no quiere saber nada. Él dice que no le gusta. Está haciendo atletismo porque queremos que haga algún deporte, pero no le metemos presión de nada. Que haga lo que quiera y disfrute.

-¿Influyó también la situación global del país?
-Sí. Esto va más allá de lo económico, y se trata de la calidad de vida. Acá yo puedo bajar a la plaza y no tengo que estar pendiente de que a mi hijo de 8 años le pase algo. El está jugando y sabemos que no va a pasar nada. Son cosas que nos gustaron acá. Además, le voy a dar la posibilidad de disfrutar a sus abuelos, porque cuando nació nos fuimos al mes a Argentina. Yo a mis viejos no los tengo más, y queríamos darle esa posibilidad de disfrutar a sus abuelos y familia de acá. Es cierto que Argentina vive un momento complicado, y eso se sumó a la decisión. Te digo la verdad, en junio no se nos cruzaba venirnos tan pronto para España. Pero lo decidimos de un momento al otro, rápido y sin pensarlo mucho. Sólo nos importó ver el tema del colegio de mi hijo. Y se nos fue dando todo bien, y esas fueron señales de saber que teníamos que venir acá.

-¿Cuánto costó desde lo mental el hecho de salir de un contexto súper competitivo como era jugar por un título en Argentina a un club amateur?
-(Piensa). Es depende de cómo lo mires. Yo le puse un fin a mi carrera después de una temporada muy buena. Si hablás con los que están en el límite o los que se retiraron hace poco, te van a decir que la mejor manera de retirarse es haciendo una buena temporada con el equipo y a nivel personal, sintiéndote importante y no como un lastre para el equipo. A mi se me dio de esa manera, y si lo pienso así es positivo. Obvio que uno extraña esa cuestión competitiva, y me pasa ahora cuando juego acá, es algo que se lleva en la sangre porque quiero ganar cuando juego. Pero me siento bien por la manera en que ha terminado mi carrera profesional.

-¿Tuviste propuestas para quedarte en Argentina antes de tomar la decisión de irte?
-La verdad es que no surgió algo interesante. El hecho de haber jugado los últimos cuatro años en un club con muchas aspiraciones y que fue protagonista como San Martín hacía que esperara una oportunidad como esa. Pero cuando me avisaron que no iban a contar más conmigo, la mayoría de los equipos de arriba estaban armados. Entonces prefería esperar y ver qué pasaba. En su momento me llamaron para ir Pico FC, donde yo había jugado hace 20 años. Me llamó Marcelo Germanetto, que era el entrenador que estaba cuando yo jugué en su momento. Me lo llegué a plantear porque tengo muchos amigos en Pico. Era una manera de cerrar el círculo. Pero después llegó mi decisión de irme a España y le cerré la puerta a cualquier cosa.

-Esto de cerrar la puerta, ¿te hizo despegarte un poco de la Liga Nacional y lo que lo rodea?
-No estoy pendiente como antes, pero más allá de la diferencia la sigo un poco, veo los resultados, he visto algún partido, como la final del Súper 20 o la Supercopa, o algún clásico entre Regatas-San Martín, porque además soy muy amigo de Lucas Victoriano (NdeR: entrenador de Regatas).

-Ahora que lo ves desde afuera, ¿cuán desgastante era el día a día de la Liga Nacional, más allá del tema deportivo?
-Lo es... Partiendo desde la cantidad de partidos, donde ahora te levantás y no sabés quién juega, o cuándo juego uno u otro... Los que jugamos casi no teníamos descanso ni posibilidad de desconectarte un poco. Uno deja de lado cosas y pierde cosas por eso, entonces tenés que estar haciendo cosas en base a lo que esa rutina te permite.

-¿Y es una Liga muy hablada también, no?
-(Risas). Sí, también lo es. Demasiado capaz. Se hace todo muy larga. Tenés tantos partidos hasta llegar a una final que en algún momento hasta pierde el gusto o interés. En esta época por ejemplo, donde la gente veranea, se sabe que es tan largo todo que hasta pierde la importancia. Se desvirtuó todo un poco por la cantidad de partidos que hay y perdió emoción. La gente que la sigue seguro deja de darle importancia en esta fecha, porque sabe que falta mucho para que termine. Es una Liga hablada, larga... Hay que buscarle la vuelta para que sea más atractiva en ciertos momentos. Nadie duda de que sea competitiva, que hay grandes jugadores y entrenadores. Pero en ciertos momentos de la temporada se hace medio pesada.

-¿Cómo fue el hecho de poder tener éxito y ser campeón con San Martín en un contexto de dominio monótono en los últimos años de la mano de San Lorenzo?
-Cuando Sebastián González me fue a buscar después del ascenso desde el TNA, me vendió el proyecto de que los dirigentes habían aprendido de su anterior y corta etapa en la Liga, y habían dicho que querían hacer las cosas bien, querían ser protagonistas. Y desde el principio empezó a salir bien, porque en la primera temporada se llegó a la semifinal. En mis cuatro temporadas allí se peleó por algo, y el año pasado logramos el título en el Súper 20. Y fue porque se apostó a grandes jugadores y también a grandes personas. Al final, es importante que haya química más allá de los grandes jugadores. Creo que los dirigentes también hicieron bien las cosas. En los últimos años, sabíamos que el equipo a vencer era San Lorenzo, teníamos que tratar de ser el equipo que le diera batalla. Por suerte salió bien.

-Quiero volver a tu retiro. Más allá de que se fue dando casi natural, ¿en algún momento pensaste bien en eso y en lo que significaba? No es algo fácil para un jugador.
-Uno cuando pasa el tiempo empieza a darse cuenta que falta poco. En mi caso, yo pensaba que cuando en San Martín no contaran más conmigo, iba a llegar la hora, pero también es cierto que por cosas que me decían en el club, iba a seguir ligado allí, incluso cuando me retirara. Además, durante la temporada se fueron dando bien las cosas, siendo protagonista y ganando un título en el medio de una fortaleza de San Lorenzo. Logramos lo máximo que se podía, porque era y sigue siendo muy difícil ganarle a San Lorenzo. Entonces, yo pensaba que iba a seguir jugando, y que iba a continuar una base importante de aquel equipo. Yo me hacía la idea que iba a seguir jugando, pero cuando se dieron las cosas de esa manera, me empezó a costar todo. No quería empezar desde cero en otro club a esta edad. No se trata de sólo ir a jugar, sino que hay que llegar a un lugar nuevo, conocer a la gente del club, a los compañeros, la ciudad. Y eso se me vino a la cabeza cuando se dio lo de San Martín. Se adelantó un poco todo porque pensé que iba a seguir, pero se dio así.

-¿Te dolió salir de San Martín?
-Sí, sí. Lo dije apenas pasó. Uno muchas veces escucha que los jugadores no se involucran, que se van a donde pagan más. En mi caso fue al revés. Por mi forma de ser, siempre intenté involucrarme en los clubes donde estuve como si hubiera nacido allí, y por algo tuve pocos clubes en mi carrera, porque he repetido y he intentado tener sentido de pertenencia. Ellos me habían dicho que querían que siguiera ligado al club cuando me retirara. Pero no fue sólo la decisión que tomaron, sino la forma en que lo informaron. Yo hubiera actuado de otra manera. Después de cuatro años, si hubiera sido dirigente, por lo menos hubiera llamado para tomar un café y despedirse como debe ser. Yo recibí un llamado de Sebastián (González, el entrenador) que no duró ni un minuto, nada más. No me despedí de ningún dirigente ni nada, y estuve como un mes en Corrientes. Yo hubiera esperado todo de otra manera, de los dirigentes y de parte de Sebastián también. Yo con él compartí cuatro años en San Martín y un año y medio en Atenas, y tenía una relación que iba más allá de jugador y entrenador. Yo sé que esto es un trabajo, y si no cuentan con uno, no pasa nada. Así son las reglas de este deporte, los planes cambian y es así. Pero yo me hubiera despedido de otra manera, cara a cara, como debe ser. No con un llamado que no duró ni un minuto. Eso me dolió, las formas, no el hecho de que no contaran más conmigo. Eso lo entendí perfectamente. Pero son las formas.

-Todo pasa por las formas. De hecho, hace poco pasó algo similar con Maxi Stanic y su salida de Olímpico.
-Sí, es verdad. Yo con Maxi hablé de eso. Y da bronca decirlo, pero al final todos terminan siendo iguales. Yo decía "estos dirigentes son diferentes". No digo que sean malas personas, pero a la hora de actuar como dirigentes, lo hacen igual que todos. Yo a Maxi lo conozco y sé cómo es. Está de más decir el tipo de persona que es y lo comprometido que estaba con Olímpico. Y a mi me pasó un poco algo similar. Duelen las maneras, pero no queda otra que aceptarlas y dar vuelta la página. Pero es importante que todo sea menos hablado.

-Mirando hacia adelante, me contaste que te estás metiendo en el mundo de las formativas. ¿Qué te encontraste en eso?
-Siempre a los jugadores nos preguntan si vamos a seguir ligados al básquet, si vamos a ser entrenadores... Yo siempre decía que si entrenaba, iba a elegir las formativas. Y ahora empecé con eso. Llevo casi dos meses y me siento cómodo, me gusta. Tenía miedo, porque uno se piensa que al ser jugador de básquet se retira y es entrenador, pero hay mucho por aprender, como el tema de saber cómo transmitirles las cosas a los chicos, el llegarles, el entender que a esa edad va más allá del básquet y pasa mucho por pasarla bien y divertirse... Llevo dos meses y me gusta mucho, lo voy sintiendo, pero como dije, hay que seguir aprendiendo.

-Sobre todo porque los chicos de ahora no son los mismos de antes.
-Para nada, es totalmente diferente a mi recuerdo de mini básquet. Antes nosotros estábamos todo el día con la pelota deseando ir al club para pasar el día allí. Y ahora los chicos tienen muchas cosas para hacer, tienen mucha tecnología. Hay que engancharlos más allá de esa hora y media que van al club, y hay que hacer que la pasen bien. Hay que intentar que en ese momento disfruten y quieran volver.

-¿Qué ves de tu carrera cuando mirás hacia atrás?
-Creo que he hecho una gran carrera. He tenido la oportunidad de jugar en grandes equipos, y el haber repetido temporada en todos ellos habla bien de mí como jugador y como persona, que al final de cuentas es lo más importante. En todos los clubes donde estuve guardan un gran recuerdo de mi paso, y me quedo con eso más allá de los logros deportivos. Eso es lo que más orgullo me da.

-¿Te quedó algo por hacer?
-Me hubiera gustado jugar aunque sea un minuto en la Selección Argentina. Tuve alguna oportunidad en alguna preselección, pero no pude ir por diferentes motivos. Son cosas que me hubiera gustado, pero no se dio y no me martirizo por eso. Además coincidimos con la Generación Dorada y era complicado. Las cosas se dieron así y no hay que renegar mucho.

Foto: La Liga Contenidos.

Leandro Fernández
@FernandezLea
[email protected]
@cabboficial

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