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Informe especial: Preparación física, problemática, impacto y puntos claves a mejorar

Viernes, 04 de Mayo de 2018 / Publicado en Selecciones Formativas
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La preparación física es uno de los puntos más urgentes a mejorar en las categorías formativas por el enorme impacto que tiene en el desarrollo.

La preparación física es sin dudas uno de los puntos más urgentes a mejorar en las categorías formativas argentinas, por el enorme impacto que tiene en el desarrollo y el futuro de los jóvenes jugadores. En este informe desarrollamos la problemática alrededor de este tema con testimonios de los especialistas.

Durante muchos años, se dio por hecho que el principal problema o falencia en las categorías menores y en las selecciones formativas argentinas pasaba por falta de jugadores con altura y biotipo para el básquetbol internacional. Simplemente se asumía que no había o que eran una rareza. Sin embargo, desde el relanzamiento del Plan Altura en 2015, a cargo de Sebastián Uranga, quedó demostrado que eso no era cierto y que había muchos más chicos de muy buena talla de lo que se pensaba. Desde entonces, las selecciones formativas se llenaron de chicos altos, que fueron ingresados y contenidos en el sistema. Hoy por hoy, incluso, es normal que nuestro país presente en los distintos torneos formativos internacionales a los que acude, planteles que están entre los de mayor promedio de altura.

En realidad, el análisis no refiere exclusivamente a la altura sino a todas las medidas antropométricas. De hecho, recientemente, el licenciado Luciano Spena, encargado del área de nutrición de la Confederación Argentina, realizó un estudio en el que comparó las medidas promedio por posición de los prospectos argentinos que participaron en los campamentos de tecnificación por posición con los promedios de los jugadores seleccionados en el draft de la NBA entre 2012 y 2017. Ese estudio arrojó que si bien hay diferencias, especialmente en las posiciones 3, 4 y 5, estas no son realmente significativas en ningún apartado a excepción de uno: el peso.

Esa diferencia en el peso revela una problemática en la preparación física que es compleja y que genera inconvenientes en todos los niveles. En ese punto, el estudio develó que hay diferencias de entre 3 y 4 kilos para los guardias (posiciones 1 y 2), de hasta 10 kilos para delanteros (posiciones 3 y 4) y de hasta 15 kilos para el caso de los centros (posición 5). Esos kilos son, por supuesto, mayormente musculo, por lo que el impacto que tiene esta diferencia es realmente importante en cuanto a fuerza y potencia, y tiene influencia en prácticamente todos los apartados del juego.

[caption id=attachment_34687 align=aligncenter width=352]width=352 Figura 1[/caption]

Figura 1: Compara la talla de los jugadores que participaron en los campamentos de tecnificación por posición (de las clases 99 a la 2003), con la talla promedio por posición de los jugadores drafteados en la NBA entre 2012 y 2017. La línea verde representa el punto de corte. Hay 48 barras que representan la talla de cada uno de los jugadores que participaron en los campus. Como se puede ver, la diferencia en altura no es realmente significativa y recién en la posición 5 se hace más apreciable.

[caption id=attachment_34690 align=aligncenter width=347]width=347 Figura 2[/caption]

Figura 2: Compara el peso de los jugadores que participaron en los campamentos de tecnificación por posición, con el peso promedio por posición de los jugadores drafteados en la NBA entre 2012 y 2017. En este caso se aprecia fácilmente como la diferencia es notoria en todas las posiciones, alcanzando incluso hasta los 15 kilos de diferencia en algunos casos.

‘‘El gran problema lo tenemos en el peso’’, dice Luciano Spena, autor del mencionado estudio junto con a sus colegas Federico Cillo y Claudio Sánchez. ‘‘Aquello de que carecemos de talla y biotipo en relación a la elite, no es tan así, porque nos están dando los patrones óseos. La altura en pie, talla, anchos de mano, largo de mano, largo de pie y envergadura. Los números nos dan medianamente bien. En cambio en el peso la diferencia es muy importante’’, señaló. Esa desventaja física se hace evidente en cada participación de nuestras selecciones formativas en el exterior. Por ejemplo, apenas finalizado el reciente torneo internacional Albert Schweitzer en Alemania, Maximiliano Seigorman, DT del equipo argentino que disputó dicho certamen expresó: ‘‘La realidad nos marca que físicamente estamos muy lejos de esos equipos. Cualquier equipo europeo está mucho mejor físicamente que nosotros’’

Es importante entender que la problemática excede lo que implican la musculatura y los kilos en un momento particular. Un error común es pensar que al fin y al cabo, tarde o temprano, los jugadores desarrollarán su físico y el problema se soluciona. Pero la realidad es otra: la mala o tardía preparación física genera un atraso en el desarrollo de los jugadores que ya no se puede corregir. ‘‘Notamos que en el jugador argentino, su pico, su explosión, se da entre los 27 a 30 años, cuando debería ser entre los 22 y 23. Está atrasado el desarrollo estructural’’, dice Ezequiel Lavayen, cabeza del área de Preparación Física de la Confederación Argentina. Y añade: ‘‘A los 13-15 años se debe trabajar desde el punto de vista motriz para el desarrollo de los gestos técnicos. Si no se desarrollan motrizmente es difícil que se desarrollen técnicamente. Nos pasa que en los campamentos y concentraciones nos encontramos con chicos de 18 años a los que todavía hay que explicar cómo moverse o recién empezar a desarrollar la estructura física porque le faltan 8 o 10 kilos con respecto a su edad porque no lo han trabajado antes, cuando deberíamos a esa edad enfocarnos en cuestiones mucho más avanzadas’’.

A la hora de analizar las causas de este atraso en la preparación física, ambos especialistas coinciden en un punto clave: el sistema de competencia en Argentina. Para Lavayen este es su segundo proceso en selecciones formativas, el primero fue en 2007/08, y sin embargo el diagnostico prácticamente no ha cambiado. ‘‘Han pasado 10 años y el diagnóstico es prácticamente igual: cuanto más se juega y menos se entrena menores posibilidades de desarrollo vamos a tener, especialmente en un área sensible como la preparación física’’. Spena, por su parte, también apunta a la cantidad de partidos que juegan nuestros juveniles actualmente. ‘‘Sucede que los chicos en los procesos formativos compiten mucho en comparación a otros países donde en eso trabajan mejor y compiten, por ejemplo, un 30 por ciento menos de lo que se compite acá’’.

Spena fue claro al señalar algunos aspectos fundamentales: ‘‘Es imposible que los chicos mejoren la muscularidad compitiendo como compiten. Necesitamos que descansen bien, que entrenen diferenciado tren superior y tren inferior para lograr una hipertrofia de esa zona y que a su vez coman como tienen que comer, y si eso no ocurre no nos vamos a encontrar nunca con los kilos que queremos encontrar. Cuando el chico está compitiendo, está constantemente catabolizando a nivel muscular. Y nosotros necesitamos armarlo en cuanto a estructura, formarlo, que su patrón de muscularidad vaya levantando. Y si vos al chico lo tenés compitiendo cada dos días es imposible que eso suceda’’.

Lavayen dice que se ha mejorado la batería de medidas que se toman desde la Confederación Argentina de Básquetbol y considera que hay tres puntos claves para atacar esta problemática:

  • La planificación (relación competencia/desarrollo)
  • La institucionalización de la figura del preparador físico
  • La infraestructura.

Sobre el primer punto, Lavayen señaló: ‘‘Hay que avanzar en la planificación a partir de la relación de la competencia y el desarrollo, donde existe un rango óptimo en el cual se puede competir entre 45 y 70 juegos al año. Esto abre la posibilidad de, en el resto de esos días, tener en chicos de entre los 13 y 15 años al menos dos a tres estímulos por semana de trabajo de fuerza específica para el desarrollo de la hipertrofia estructural. De los 16 a 17 años que sean entre tres y cuatro estímulos de trabajo y ya introducir una hipertrofia de carácter funcional. Además empezar a introducir también los entrenamientos de potencia a través de la velocidad de ejecución de movimientos. Y el tercer nivel, entre los 18 y 19 años, que ya puedan entrenar cuatro estímulos semanales de fuerza específica’’.

En cuanto al punto dos, el encargado del área de preparación física de la CABB explicó: ‘‘Es importante articular el conocimiento del Método CABB con la institucionalización de la figura del preparador físico. Poco a poco desarrollar un proyecto deportivo en la estructura federativa, tratar de que la mayor cantidad de clubes puedan tener la figura de un preparador físico especializado en formación entre los 13 y 19 años para de esta manera poder difundir el lineamiento del Método CABB. Es una deuda pendiente para generarle al jugador las mejores condiciones para su desarrollo’’.

Finalmente, sobre el tercer punto, Lavayen expresó: ‘‘Es necesario para el desarrollo de la fuerza estructural tener un gimnasio o la infraestructura básica para el desarrollo de la fuerza. Es cierto que si el club no dispone de esa infraestructura se puede solucionar con medios alternativos, ya que el chico puede ir de manera particular a un gimnasio, por ejemplo. Pero este es un punto importante que se puede realizar incluso con una infraestructura básica y que mantiene relación con el punto dos, con la institucionalización de la figura del preparador físico en los clubes, ya que éste es quien debe realizar un seguimiento del plan del jugador’’.

En definitiva, el de la preparación física es un problema mayor por el significativo impacto que tiene en el desarrollo de nuestros jóvenes jugadores para su propia carrera y porque en un futuro deberán alimentar a la Selección Mayor. Es necesario tomar conciencia sobre esta situación y entre todos trabajar por una solución. Desde la Confederación Argentina se apunta firmemente a corregir esta problemática. En esa dirección apuntan todas las medidas tomadas durante los últimos años ejemplificado en la modalidad de trabajo de los campamentos de tecnificación por posición y en el manual del Método CABB, de descarga libre y gratuita, donde se encuentran tanto guías de preparación física como de nutrición, así como modelos de programas de desarrollo para cada club, entre muchos otros contenidos. También se encuentra disponible para todo el mundo el canal de Youtube de CABB, con videos de diferentes temáticas que incluyen la preparación física.

Diego García

Twitter: @Diego2120 / [email protected] / Twitter: @cabboficial

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